A Italia con Amor
Un viaje de ensueño desde Milán hasta la Costa Amalfitana — norte, centro y sur de Italia.
Milán
Llegada a mi primer destino Italiano
Elegí volar con Ita Airways desde Ezeiza a Milán con escala en Roma, y fue una muy buena elección: atención impecable, comidas ricas y snacks gratis a bordo. El horario nocturno fue ideal — llegué a Milán a las 10.30hs sin rastro de jet lag. Decidí ir solo con mochila y carry on: muchos cambios de hotel y trenes por delante hacían imprescindible ir liviana.
Al salir del aeropuerto encontré el bus directo por 5 euros, con wifi abordo. El hotel quedaba a 5 cuadras de Milano Centrale — siempre recomiendo alojarse cerca del transporte principal. No hay nada más lindo que amanecer en Italia y tomarse un café con un cornetto, que vendría a ser nuestra medialuna, pero rellena.
Reservé el ingreso al Duomo con anticipación desde la página oficial — sale más económico y evitás filas. Podés llevarlo en el celular, solo escanean el QR. Ojo con la vestimenta: nada de escotes ni shorts, o te venden una capa de plástico en la entrada.
Por la tarde hice un City Tour a pie con guía en español que salía desde el jardín del Castillo Sforzesco. Fue una experiencia hermosa — la guía sabía mucho y se notaba que disfrutaba su trabajo. Desde ese día cada monumento tiene para mí un trasfondo, no es solo ir y mirar arquitectura, sino sentir lo que la historia nos dejó.
Para moverte, el metro es muy fácil: los colores de las líneas te guían. Dato importante: para ir a Navigli tomás la línea M2 (la verde) y bajás en Porta Genova — asegurate de confirmarlo antes de salir, sobre todo de noche. Y recordá que los italianos cenan temprano: después de las 21hs es difícil encontrar alguna cocina abierta.
Una curiosidad que vale la pena: en la Piazza Mercanti existe la llamada Galería de los Susurros, un fenómeno acústico real donde podés susurrar en un agujero de la columna y ser escuchado claramente al otro lado. Lo usaban comerciantes y espías medievales. Pruébenlo, es asombroso.
Yo fui directo a la Pinacoteca de Brera por «El Beso» de Francesco Hayez, una pintura de 1859 que es un ícono del Romanticismo italiano. Representa una pareja en un beso apasionado que esconde un mensaje político del Risorgimento. Me senté a observarla un largo rato — el arte está para ser apreciado.
Otro imperdible: el Museo del Cenácolo Vinciano con la Última Cena de Da Vinci. La visita dura solo 15 minutos y las entradas se agotan con meses de anticipación — reservá con tiempo. Si sos fan de Leonardo, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología también vale mucho la pena.
Datos prácticos · Milán
- Cómo llegarAeropuertos Malpensa o Linate; bus al centro ~5€, tren Malpensa Express ~13€
- Días recomendados2 a 3 días son suficientes para lo esencial
- Mejor épocaAbril–junio o septiembre–octubre, clima templado
- ImperdibleDuomo + azotea, Última Cena (reservar con meses), Castillo Sforzesco, Navigli al atardecer
Milán tiene mucho más que moda y diseño
La mayoría de los viajeros pasa por Milán de camino a otro lado. Un error que vas a agradecer no cometer. Bajo la superficie cosmopolita de la capital lombarda hay una ciudad medieval, renacentista y barroca que guarda algunas de las obras de arte más importantes del mundo. El Duomo gótico más grande de Italia, la Última Cena de Leonardo Da Vinci —que solo pueden ver 30 personas cada 15 minutos— y barrios como Brera o Navigli que tienen una magia que no vas a encontrar en ninguna guía de viajes.
Duomo de Milán y la azotea panorámica
Construido durante seis siglos, el Duomo de Milán es una catedral gótica con 135 agujas, 3.400 estatuas y una madonnina dorada que desde 1774 cuida la ciudad desde su aguja más alta. Subir a la azotea en ascensor es una experiencia que cambia la perspectiva: de repente estás caminando entre las agujas, entre los santos de mármol, con toda Milán abajo y los Alpes en el horizonte en los días claros. Con guía especializado que hace que cada piedra cuente una historia que vale la pena escuchar.
- Acceso con ascensor a la azotea sin esperas
- Interior gótico: vidrieras, cripta y tesoro de la catedral
- Vistas a los Alpes en días despejados
- Guía con formación en arquitectura religiosa
La Última Cena de Leonardo Da Vinci
Es posiblemente la obra de arte más buscada y más difícil de ver en Italia. La Última Cena de Leonardo Da Vinci solo admite 30 personas cada 15 minutos, y las entradas se agotan con meses de anticipación. Pintada directamente sobre la pared del refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie entre 1495 y 1498, no es un fresco sino una técnica experimental que Da Vinci inventó y que casi la destruyó. Verla en vivo, con la explicación correcta, es entender por qué quinientos años después seguimos hablando de ella.
- Reserva anticipada garantizada incluida
- Acceso al refectorio con grupo reducido (máx. 30 personas)
- Guía especializado en Da Vinci y el Renacimiento lombardo
- Visita a la iglesia de Santa Maria delle Grazie
City tour: Sforzesco, Navigli y Brera
El Castillo Sforzesco fue la sede del poder de los Sforza en el siglo XV y hoy guarda en sus salas una Pietà inacabada de Miguel Ángel y los dibujos originales de Leonardo Da Vinci para la Sala delle Asse. Después, los canales de Navigli que él mismo diseñó —hoy el barrio más vivo de Milán con bares y restaurantes hasta la madrugada. Y Brera, el barrio de los artistas, con sus librerías de segunda mano, galerías de arte y la mejor Pinacoteca de la ciudad. Un Milán que no aparece en las revistas de moda.
- Castillo Sforzesco y la Pietà inacabada de Miguel Ángel
- Canales de Navigli diseñados por Da Vinci
- Barrio de Brera y la Pinacoteca
- Galerías Vittorio Emanuele II y el mosaico del toro
Excursión a Bérgamo ciudad alta
A 50 kilómetros de Milán, conectada por funicular a su ciudad baja moderna, Bérgamo alta es una de las ciudades medievales mejor conservadas de Italia y una de las menos saturadas de turistas. Sus murallas venecianas del siglo XVI son Patrimonio de la Humanidad. Dentro, calles empedradas, una plaza medieval con baptisterio del siglo XIV y vistas a los Alpes que quitan el aliento. Es el tipo de lugar que te hace pensar: "¿por qué no todo el mundo habla de este sitio?" Exactamente por eso vale tanto la pena ir.
- Funicular hasta la ciudad alta medieval
- Murallas venecianas Patrimonio de la Humanidad UNESCO
- Piazza Vecchia y el Baptisterio del siglo XIV
- Polenta e osei, el plato típico de Bérgamo
Lago de Como
Uno de mis mayores sueños era visitar este lugar: pasé meses viendo reels en Instagram, imaginándome caminando por esas calles coloridas y probando las delicias italianas frente al agua. Cuando por fin llegué, no me decepcionó ni un poco.
Recorrí Villa Melzi en Bellagio y Villa Carlotta en Tremezzo, viajando en ferry entre cada una de estas villas, impecablemente cuidadas y con jardines que invitan a bajar un cambio: al relax, a la charla tranquila, a esa sensación que los italianos llaman «dolce far niente» — el placer de no hacer nada.
Me quedé 3 días, pero me hubiera quedado más. Opté por un hostel, el Ostello Bello, muy cerca de la estación, con un barcito de noche al que van tanto turistas como locales. Desayuno incluido y café y snacks disponibles todo el día sin costo extra — la cordialidad y la limpieza fueron un 10/10.
Hice, como ya saben que me gusta, un City Tour a pie para conocer los secretos del lugar, y aprendí bastante: en la plaza central de Como está el monumento a Alessandro Volta, el físico que inventó la pila eléctrica (precursora de la batería moderna), y la ciudad también es conocida por su catedral gótica y por el funicular que sube de Como a Brunate.
Hay mucho para ver y disfrutar de la comida local — y por qué no, un Aperol Spritz con vistas al lago, viendo pasar los cisnes.
Recomendaciones
Tomá el bus desde Lago de Como para llegar a los demás atractivos de la zona: en el camino vas a tener una linda vista. Si salís temprano te ahorrás el gentío en la fila del ferry, ya que hay una sola compañía (Navigazione Laghi) y hay que estar atento a los horarios. Si lo tomás desde otro puerto —por ejemplo Tremezzo o Menaggio— te va a resultar más fácil embarcar.
Datos prácticos · Lago de Como
- Cómo llegarTren desde Milán a Como San Giovanni, unos 40 minutos
- Días recomendados2 a 3 días para recorrer varios pueblos con calma
- Mejor épocaMayo a septiembre, ideal para navegar y disfrutar del clima
- ImperdibleBellagio, Villa Carlotta, ferry entre pueblos, atardecer con Aperol frente al agua
El Lago de Como: donde los Alpes se miran en el agua
El Lago de Como tiene algo que los otros grandes lagos italianos no tienen: una elegancia tranquila, casi discreta, que seduce sin alardear. Las villas aristocráticas que asoman entre la vegetación, los pueblos que parecen flotar sobre el agua, los jardines de azaleas y glicinas, las montañas nevadas al fondo... Es el tipo de paisaje que hace que la gente que lo visita una vez planee cómo volver. Cada excursión aquí es una postal diferente del mismo paraíso.
Bellagio, Varenna y Menaggio en ferry
Bellagio es conocida como "la perla del lago" y cuando llegás por agua entendés perfectamente el apodo. Sus callejuelas empedradas en escalera, sus buganvillas y sus heladerías frente al agua tienen una magia que no se fabrica. Varenna, al otro lado del lago, es más pequeña y más íntima, con sus casas de colores al borde del agua y un jardín botánico con vistas que son el salvapantallas que querés tener en tu vida. Menaggio, la más activa, con su paseo marítimo y sus restaurantes de trucha del lago. Tres pueblos, tres mundos, un día perfecto.
- Ferry entre los tres pueblos más bellos del lago
- Bellagio: la "perla del lago" con sus callejuelas históricas
- Varenna y su jardín botánico con vistas únicas
- Tiempo libre para almorzar frente al agua
Villa Carlotta y Villa del Balbianello
La Villa del Balbianello es una de las propiedades más fotografiadas del mundo y también uno de los escenarios de Star Wars: Episodio II y de Casino Royale de James Bond. Su terraza sobre el lago al atardecer es directamente irreal. Villa Carlotta, a pocos kilómetros en barco, guarda una de las colecciones de esculturas neoclásicas más importantes de Italia —incluyendo originales de Canova— rodeada de jardines de azaleas y rododendros que en primavera son una explosión de color sin igual en Europa.
- Villa del Balbianello: escenario de cine y jardines legendarios
- Villa Carlotta: esculturas de Canova y jardines botánicos
- Acceso en barco privado entre las villas
- Guía especializado en arte y arquitectura del lago
Como, Lugano y los Alpes suizos
Desde el Lago de Como hasta Suiza hay menos de media hora en tren, y el contraste es fascinante: de los limoneros italianos a las montañas suizas con sus picos nevados y sus pueblos de relojería impecable. Lugano, en el cantón suizo de Ticino, es una ciudad con alma italiana y eficiencia helvética que combina el encanto de los lagos con las vistas a los Alpes. La excursión incluye el funicular al Monte San Salvatore para tener toda la región a los pies. Dos países, un mismo día, recuerdos para toda la vida.
- Ciudad de Como y su catedral con fachada medieval
- Cruce de frontera a Lugano en Suiza
- Funicular al Monte San Salvatore con vistas a los Alpes
- Tiempo libre para explorar el centro de Lugano
Navegación privada al atardecer
Hay momentos que no se planifican, se crean. Una embarcación privada en el lago al atardecer, un aperitivo Campari Spritz con la espuma del agua, el sol tiñendo de naranja y rosa las montañas mientras las villas se van iluminando en la orilla. Este no es solo un paseo en barco: es el tipo de experiencia que hace que la gente vuelva al Lago de Como año tras año. El lago a solas, sin horarios, sin turistas en masa. Solo el agua, las montañas y esa hora mágica que los italianos llaman la "ora d'oro".
- Embarcación privada con capitán local
- Aperitivo italiano servido a bordo
- Navegación por las villas más icónicas del lago
- Atardecer sobre las montañas alpinas desde el agua
Verona
Llegué a esta hermosa ciudad en tren desde la estación Lago de Como, con dos combinaciones: Como Camerlata y luego Milano Centrale hasta Verona. Al principio dudé si los horarios me iban a dar, pero descargué la app Omio y todo fluyó perfecto — los trenes italianos son muy puntuales y en cada estación es fácil orientarse.
Desde la estación al hotel fueron unos 15 minutos caminando, ya que el centro está muy bien ubicado. Esa misma tarde tenía reservado un city walking tour.
El tour bajo la lluvia y la Arena de Verona
En la Piazza San Nicolo nos esperaba la guía con un paraguas de colores. Llovió casi todo el recorrido, pero eso le dio un tono nostálgico y especial a cada rincón. Las anécdotas que nos contó fueron muy interesantes, aunque fue una pena no poder visitar la Casa de Julieta, que estaba cerrada por refacciones.
Esa noche, al terminar el tour, la Arena de Verona era escenario de un concierto de Jovanotti, una banda muy popular en Italia. La escuché desde afuera tomando un helado, y la noche fue simplemente perfecta.
Excursión al Lago de Garda desde Verona
Al día siguiente partí desde la estación Verona Porta Nuova hacia el Lago de Garda, bajándome en Desenzano del Garda – Sirmione. El tren regional tarda unos 25 minutos.
Desde la estación podés tomar un bus hasta el centro de Sirmione, o hacer lo que hice yo: caminar por Via Dante, una calle con casitas pintorescas, hasta llegar al puerto en unas 10 o 15 cuadras. También existe la opción de bajar por Viale Marconi, la arteria principal, hasta el puerto deportivo de Desenzano, desde donde salen los barcos a Sirmione. En el camino, dependiendo la época del año, podés ver jardines en flor y hasta cisnes anidando.
Cómo moverse por el lago
Una vez en la zona, tenés varias opciones. La más íntima es una pequeña embarcación con cupo de hasta 6 personas para ver el Castillo de Sirmione desde el agua sin bajar a tierra. También podés contratar una excursión que incluya la navegación y la entrada al castillo, o hacerlo por tu cuenta con el ferry de Navigazione Laghi — la misma compañía que opera en el Lago de Como.
La página web del ferry puede resultar algo confusa, así que mi recomendación es comprar el billete directamente el día que vayas a navegar. Fue fácil, rápido y sin demoras: te dan un cronograma de horarios y tenés aproximadamente una hora en cada parada hasta el próximo ferry.
Recorrí los pueblos de Sirmione, Lazise, Cisano, Bardolino y Garda entre las 10 y las 18 hs. Si disponés de más tiempo o te alojás en la zona, vale la pena llegar hasta Limone, uno de los más alejados y también de los más bonitos.
Datos prácticos · Verona
- Cómo llegarTren desde Milán o Venecia a Verona Porta Nuova
- Días recomendados1 a 2 días, sumando la excursión al Lago de Garda
- Mejor épocaVerano (junio–agosto) si te interesa el Festival de Ópera en la Arena
- ImperdibleArena di Verona, Casa di Giulietta, excursión de un día al Lago de Garda
Descubrí Verona como nunca la imaginaste
Verona no es solo la ciudad de Romeo y Julieta. Es una de las joyas mejor conservadas del Imperio Romano, una ciudad que combina siglos de historia con una vida cultural vibrante, gastronomía de primer nivel y paisajes que quitan el aliento. Cada excursión está pensada para que te lleves algo que ninguna foto puede capturar.
Arena di Verona y la ciudad histórica
Imaginate pararte en el centro del anfiteatro romano más grande del mundo después del Coliseo y escuchar el eco de dos mil años de historia. La Arena di Verona no es solo un monumento: es un escenario vivo donde cada verano se celebra uno de los festivales de ópera más importantes del planeta. Con guía en español, recorrerás también la Piazza Bra, el centro medieval y los arcos romanos que salpican cada esquina de esta ciudad extraordinaria.
- Acceso preferencial sin esperas
- Guía en español con profundidad histórica
- Recorrido por Piazza Bra y el arco de los Gavi
- Tips de gastronomía local incluidos
Casa di Giulietta y el centro medieval
¿Existe realmente el balcón de Julieta? ¿Qué hay detrás del mito? Nuestro guía te lleva por los callejones empedrados del centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, revelando los secretos que Shakespeare transformó en leyenda. Desde la Casa di Giulietta hasta la tumba, pasando por iglesias medievales y plazas de mercado donde los veroneses viven su día a día, este recorrido combina romance, historia y la magia de caminar por una ciudad que parece un escenario de película.
- Centro histórico Patrimonio UNESCO desde el año 2000
- Historia real detrás del mito shakespeariano
- Iglesias medievales y arte del Renacimiento
- Grupos pequeños para una experiencia íntima
Excursión al Lago de Garda
A solo 30 kilómetros de Verona se extiende el lago más grande de Italia, un paraíso de aguas turquesas rodeado de montañas alpinas, limoneros en flor y pueblos que parecen sacados de una postal. La parada estrella es Sirmione, una península medieval con termas naturales y un castillo que se adentra en el agua. El paseo en barco por el lago completa una de esas jornadas que recordarás el resto de tu vida.
- Parada en Sirmione y su castillo medieval
- Paseo en barco por el lago más grande de Italia
- Vistas a los Alpes desde la orilla
- Tiempo libre para almorzar junto al agua
Degustación de vinos Valpolicella
Las colinas que rodean Verona producen algunos de los vinos más reconocidos del mundo: el Amarone, el Ripasso y el Soave tienen su cuna aquí. Esta experiencia te lleva directamente a los viñedos familiares donde vas a aprender sobre el proceso de vinificación, pasear entre las vides y sentarte a degustar etiquetas que no encontrarás fácilmente fuera de la región. Maridado con embutidos, quesos locales y el paisaje de la campiña véneta al atardecer.
- Visita a bodega familiar con historia centenaria
- Degustación de Amarone, Ripasso y Soave
- Maridaje con productos típicos de la región
- Posibilidad de compra directa al productor
Venecia
La ciudad más mágica que visité: caminar por Venecia es como estar dentro de un cuadro. Calles laberínticas que exhiben un pasado rico y un presente lleno de arte, con fachadas góticas, renacentistas y bizantinas cuyos balcones parecen «colgar» sobre el agua. Los arcos de piedra que salvan los canales —como el Rialto, o los que rodean la Plaza de San Marcos— son protagonistas en cada esquina.
Está construida sobre un archipiélago de 118 pequeñas islas dentro de la Laguna de Venecia, en el mar Adriático, entre las desembocaduras de los ríos Po y Piave. Esa condición de ciudad-canal, sin autos ni bicicletas, la hace única en Italia y en el mundo.
Una tarde fui a un supermercado del barrio Cannaregio, muy cerca de donde me alojaba, y me compré una cerveza para sentarme a orillas del canal a ver el atardecer con unos cicchetti y suppli (un bocado típico italiano: una bolita de arroz cocido en caldo de carne, mezclada con huevo, rebozada en pan rallado y frita). Para mi sorpresa, no era la única: medio barrio estaba haciendo exactamente lo mismo. La buena comida, la calma del momento y un buen vino tienen todo lo que uno necesita para recargar energías en vacaciones.
Como excursión propiamente dicha solo hice un City Tour a pie y un concierto de música clásica en la iglesia Santa Maria della Pietà: Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, interpretadas en la misma iglesia donde él enseñó y compuso, diseñada para maximizar la acústica de sus propias obras.
Datos prácticos · Venecia
- Cómo llegarTren a Venezia Santa Lucia, o vuelo al aeropuerto Marco Polo + vaporetto
- Días recomendados2 a 3 días para recorrer el centro y las islas
- Mejor épocaPrimavera u otoño; evitar noviembre por el fenómeno de la acqua alta
- ImperdibleSan Marcos, góndola al atardecer, Murano y Burano, un concierto en la Pietà
Venecia: la ciudad que no debería existir y sin embargo es perfecta
Venecia es la única ciudad del mundo construida sobre el agua, y esa imposibilidad física se siente en cada paso. Los canales en lugar de calles, los puentes en lugar de esquinas, el silencio extraño de una ciudad sin autos, el olor al mar colándose entre los palacios del siglo XV. Venecia no se recorre, se descifra. Y hay una diferencia enorme entre verla en dos horas con un mapa y entenderla con alguien que conoce sus capas: el poder de la República Serenísima, el comercio con Oriente, el vidrio de Murano, el encaje de Burano, las máscaras del Carnaval. Cada excursión acá es una puerta de entrada a un mundo que no se parece a ningún otro.
Basílica de San Marcos y Palacio Ducal
La Basílica de San Marcos es conocida como la "Iglesia de Oro" y cuando entrás y ves los mosaicos dorados que cubren cada centímetro del techo entendés por qué: son más de 8.000 metros cuadrados de mosaicos bizantinos que llevan casi mil años brillando en la oscuridad. Al lado, el Palacio Ducal fue durante siglos la sede del poder de la República de Venecia: sus salones dorados, sus prisiones, el infame Puente de los Suspiros por el que pasaban los condenados camino a la celda.
- Acceso sin fila a la Basílica de San Marcos
- Palacio Ducal y el Puente de los Suspiros
- Guía especializado en historia de la República Serenísima
- Piazza San Marco y sus cafés históricos del siglo XVIII
Paseo en góndola por los canales
Hay cosas que no se pueden justificar racionalmente y sin embargo hay que hacerlas. El paseo en góndola es una de ellas. No es la manera más eficiente de moverse por Venecia, pero es la única manera de ver la ciudad como fue pensada para verse: desde el agua, en silencio, a la altura de los palacios. Un gondolero veneciano que conoce cada curva del agua, el sonido del remo, la luz reflejada en las fachadas.
- Góndola privada o compartida con gondolero veneciano
- Recorrido por los canales más fotogénicos de la ciudad
- Opción de serenata musical a bordo
- Horario vespertino para la luz del atardecer
Murano y Burano: las islas de la laguna
Murano lleva 1.200 años haciendo vidrio soplado. Hoy podés entrar a un taller y ver a un maestro vidriero transformar una bola de vidrio fundido en una obra de arte en menos de tres minutos. Después, Burano: la isla de los encajes y las casas pintadas de colores imposibles, donde cada fachada es una paleta diferente y los canales parecen un cuadro de Canaletto.
- Barco privado desde Venecia hasta las islas
- Demostración de soplado de vidrio en taller centenario de Murano
- Burano: las casas de colores y la tradición del encaje
- Tiempo libre para explorar y almorzar en las islas
Venecia escondida: Cannaregio y el Ghetto
Hay una Venecia que los turistas no ven porque nunca se alejan de San Marcos. Cannaregio es el barrio donde viven los venecianos de verdad, donde los bares sirven el cicchetti a dos euros parados en la barra, y donde está el Ghetto judío más antiguo del mundo, fundado en 1516.
- Barrio de Cannaregio: la Venecia auténtica y cotidiana
- El Ghetto Ebraico: historia y cultura de la comunidad judía veneciana
- Degustación de cicchetti y vino en bacaro tradicional
- Puente de Rialto y el mercado del pescado al amanecer
Concierto de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi
Antonio Vivaldi nació en Venecia en 1678 y compuso Las Cuatro Estaciones aquí. Escuchar esa música en la iglesia de la Pietà —donde el propio Vivaldi fue maestro de capilla— es una experiencia que va mucho más allá del concierto: la acústica del siglo XVIII, los músicos en traje de época, la luz de las velas.
- Concierto en la iglesia de la Pietà, el templo de Vivaldi
- Las Cuatro Estaciones interpretadas por músicos en traje de época
- Asientos reservados con vista privilegiada al escenario
- Venecia de noche: la ciudad más bella después del anochecer
Florencia
Para llegar a esta maravillosa ciudad tomé un tren desde la estación de Venecia Santa Lucia hasta Florencia Santa Maria Novella; el tramo dura aproximadamente 2.30 hs. Me alojé a escasas 4 cuadras de la estación, en el Hostel Archi Rossi: cómodo, con café gratis y un ambiente muy familiar.
Esta ciudad tiene el encanto de un amor a primera vista, entre sus calles estrechas, sus bares típicos y el mercado central con puestos callejeros de cuero. Pero cuando el Duomo aparece imponente, con su cúpula diseñada por Filippo Brunelleschi, te sentís como dentro de una película. Si podés reservar una visita guiada al Duomo vas a entrar más rápido y vas a entender mejor el lugar — el interior, austero, no tiene nada que ver con la fachada.
Mi primer tour, como ya saben que me gusta, fue el city tour a pie. Ahí aprendí que Brunelleschi no era arquitecto en sus inicios sino orfebre: perdió el concurso por el diseño de las puertas del Baptisterio, pero ganó el de la cúpula de la catedral con una arquitectura tan innovadora para su época que él mismo tuvo que supervisar la obra día a día. Fue, con eso, el iniciador de la arquitectura renacentista.
Recorriendo la ciudad vas a encontrar esculturas al aire libre: una réplica del David de Miguel Ángel frente al Palazzo Vecchio, y el Perseo con la cabeza de Medusa en la Loggia della Signoria (entrada gratuita, con horario de cierre).
Al atardecer, subí temprano a Piazzale Michelangelo para conseguir lugar en la escalinata: las vistas de la ciudad con música en vivo de fondo valen la caminata.
El día que más disfruté de todo el viaje: la Toscana
Para un día completo, reservé con la agencia Ciao Florence el tour de Siena, San Gimignano y Pisa con almuerzo y cata de vinos, y sin dudarlo fue mi experiencia favorita de todo el viaje. Salimos temprano hacia la Toscana rural: colinas verdes salpicadas de cipreses, viñedos interminables y esa luz particular que hace que todo se vea como pintado a mano.
En Siena caminamos por la Piazza del Campo, considerada la plaza medieval más bella de Europa, con su Duomo de mármol blanco y negro. San Gimignano, con sus torres medievales compitiendo en altura, parece una pequeña Manhattan del siglo XIV — ahí probamos uno de los mejores gelatos de toda Italia. Antes del almuerzo, la cata de vinos en una bodega familiar de la región: Chianti servido junto a quesos y embutidos locales, con vista a los viñedos. Pisa fue la última parada, con su torre inclinada y la Plaza de los Milagros completa.
Fue un día de esos que hacen que todo el viaje valga la pena. Si tenés que elegir una sola excursión desde Florencia, sería esta.
Museos imperdibles · Florencia
- Galería Uffizi"El Nacimiento de Venus" y "La Primavera" de Botticelli, "La Medusa" de Caravaggio
- Galería de la Academia"El David" de Miguel Ángel, de cerca y sin apuro
Datos prácticos · Florencia
- Cómo llegarTren a Firenze Santa Maria Novella, muy central
- Días recomendados3 días, sumando alguna excursión a la Toscana
- Mejor épocaAbril–junio o septiembre–octubre
- ImperdibleDuomo + cúpula de Brunelleschi, Uffizi, Piazzale Michelangelo al atardecer
Viví Florencia más allá de lo que cualquier foto puede mostrar
Florencia es la ciudad que le regaló al mundo el Renacimiento, y todavía hoy guarda en sus calles, iglesias y galerías la concentración de arte más asombrosa del planeta. Pero ir a Florencia sin una guía que abra las puertas correctas es perderse lo mejor. Cada excursión está diseñada para que entres donde otros esperan afuera, veas lo que otros pasan por alto y te vayas con historias que contar.
Galería Uffizi y Galería de la Academia sin fila
La Galería Uffizi es uno de los museos más importantes del mundo y también uno de los más demandados: sin reserva, la espera puede superar las tres horas. Con esta excursión entrás directo. Tu guía en español te lleva por las salas donde Botticelli pintó "El Nacimiento de Venus". Después, la Galería de la Academia para estar cara a cara con el David de Miguel Ángel.
- Acceso prioritario a ambas galerías sin esperas
- Guía experto en arte renacentista en español
- El David de Miguel Ángel y los Botticelli originales
- Grupos reducidos para mejor experiencia
Cúpula de Brunelleschi y el Baptisterio
Durante 140 años nadie supo cómo construir la cúpula que Florencia necesitaba, hasta que llegó Brunelleschi. Subir los 463 escalones en espiral hacia la cima de Santa Maria del Fiore es entender desde adentro cómo se construyó una de las obras más audaces de la humanidad. Desde arriba, Florencia se despliega entera a tus pies.
- Acceso reservado a la cúpula más icónica del Renacimiento
- Vistas panorámicas de toda la ciudad desde la cima
- Visita al Baptisterio y sus puertas del Paraíso
- Guía con formación en historia del arte
Siena, San Gimignano y el Chianti
Salís de Florencia y en menos de una hora estás en otro mundo. Siena con su Piazza del Campo es considerada la plaza medieval más bella de Europa. San Gimignano, con sus torres familiares, parece una Manhattan del Medioevo. Y el Chianti hay que vivirlo con una copa en la mano.
- Siena: la Piazza del Campo y el Duomo gótico
- San Gimignano y sus torres medievales
- Degustación de vinos Chianti en bodega local
- Almuerzo toscano incluido en la mayoría de salidas
Cinque Terre desde Florencia
Cinco pueblos de colores pegados a los acantilados sobre el mar, conectados por senderos con vistas que parecen irreales. El tren entre pueblos, el tiempo libre para nadar, comer focaccia frente al Mediterráneo y perderse por las callejuelas de Vernazza o Monterosso.
- Los cinco pueblos: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso
- Guía bilingüe durante todo el recorrido
- Pase de tren entre los pueblos incluido
- Tiempo libre para nadar o explorar a tu ritmo
Pisa y Lucca en un día
La Torre de Pisa es mucho más que la foto clásica. Pero la sorpresa del día es Lucca, la ciudad amurallada que los turistas aún no descubrieron en masa: sus murallas renacentistas hoy funcionan como un paseo arbolado sobre los tejados.
- Campo dei Miracoli de Pisa con guía especializado
- Lucca y sus murallas renacentistas en bicicleta opcional
- Mercados locales y gastronomía auténtica
- Regreso a Florencia al atardecer
Roma
Es una ciudad vibrante y muy bulliciosa. De solo recordar mi estadía allí, la añoranza que siento por este precioso lugar me llega directo al alma. El día que llegué a la estación Termini, supe que iba a ser una parte del viaje que me marcaría para toda la vida.
Siguiendo los pasos de Vacaciones en Roma
Mi película favorita es Vacaciones en Roma, de Gregory Peck y Audrey Hepburn, así que armé buena parte de mi itinerario visitando los lugares que ellos recorren. La Boca de la Verdad (Bocca della Verità), en el pórtico de la iglesia de Santa María in Cosmedin, es famosa por la escena donde Joe le hace la broma a la princesa Ana metiendo la mano dentro y fingiendo que se la corta. La Plaza de España (Piazza di Spagna), donde la princesa se sienta a comer un helado en la escalinata, sigue siendo uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. El Castillo de Sant'Angelo (Castel Sant'Angelo), a cuyos pies transcurre la fiesta flotante sobre el río Tíber en la película, tiene además una de las mejores vistas de Roma desde su terraza. Y el Palazzo Colonna, cuya galería sirvió de escenario para el salón del palacio real donde se filma la rueda de prensa final, se visita solo algunos días de la semana — conviene chequear el horario antes de ir.
El Coliseo, el Foro y el Palatino
El primero de la lista de imprescindibles: el Coliseo.
Para poder ingresar, saqué la entrada con un mes de anticipación desde la web oficial. Hay que esperar a la madrugada (hora argentina) para conseguir los mejores turnos, como la visita a la Arena de los Gladiadores, que se agota enseguida. Solo conseguí entrada para el Coliseo, Foro y Palatino, que en ese momento era más barato reservar directo en la web. También se puede reservar con guía, y de esa manera el recorrido se vuelve mucho más rico.
Hice la visita por libre, temprano en la mañana. El Foro Palatino es inmenso — recomiendo llevar calzado cómodo y mucha agua. Ese día me insolé de tanto querer recorrerlo todo sin saltearme nada.
Después de esa larga caminata bajo el sol, tomé el metro hasta el centro y encontré un bar tranquilo con buena música. Pedí algo para reponer fuerzas y me invitaron un Prosecco de cortesía: un vino blanco espumoso, fresco y afrutado, ideal para bajar el calor romano.
Callejear Roma sin mapa
Roma no es una ciudad que se entiende en un día, pero si llegás con algo de contexto previo, cada rincón empieza a hablar solo. Caminé sin mapa durante horas y en cada esquina aparecía algo nuevo: una fuente barroca que en cualquier otra ciudad sería el monumento principal, una iglesia del siglo XVI con la puerta abierta y nadie adentro, una placita donde los romanos tomaban el aperitivo como si el tiempo no existiera.
La Fontana di Trevi: de día y de noche
La Fontana di Trevi la visité de día y de noche, y no se parecen en nada. Con la luz subiendo desde el agua, las esculturas cobran una dimensión completamente diferente al anochecer. Tiré tres monedas — una para volver a Italia, otra para enamorarme de un italiano y la tercera para casarme allí — aún sabiendo perfectamente que es un cliché. Y lo haría de nuevo.
Trastevere: la Roma auténtica
Lo que más me sorprendió fue el Trastevere. Entré buscando cenar y me quedé dos horas caminando. Es el único barrio de Roma donde sentís que los romanos todavía viven de verdad: ropa tendida entre los edificios, gatos durmiendo en las escalinatas, trattorias con el menú del día escrito a mano en una pizarra. Sin carta en inglés, sin fotos en el menú — señal infalible de que la comida va a ser buena.
La pizza me fascinó, y la Carbonara fue una de mis favoritas de todo el viaje.
El Vaticano y la Puerta Santa
Para el Vaticano, reservá con meses de anticipación, especialmente si querés entrada temprana a los Museos Vaticanos. La diferencia entre entrar con reserva y hacer la fila el día mismo puede ser de tres horas.
En mi caso, viajé durante el Jubileo e ingresé junto a los peregrinos por un sector especial, recitando el Padre Nuestro y llevando la cruz. Al pasar por la Puerta Santa me quedé con una sensación inexplicable de armonía. Fue lo más fuerte que viví en todo el viaje — un cambio espiritual e interior que me acompañó el resto de mis días en Italia.
Datos prácticos · Roma
- Cómo llegarTren a Roma Termini, o vuelo a Fiumicino/Ciampino
- Días recomendados4 a 5 días, es la ciudad con más para ver del itinerario
- Mejor épocaPrimavera u otoño, evitando el calor extremo de agosto
- ImperdibleColiseo + Foro Romano, Museos Vaticanos, Fontana di Trevi de noche, Trastevere
Roma: donde cada piedra tiene dos mil años de historia
Roma no se visita. Roma se vive. Es la única ciudad del mundo donde podés desayunar junto a una fuente del siglo XVIII, almorzar a metros del Foro Romano y terminar el día en un barrio barroco que parece intacto desde el 1600. La Ciudad Eterna acumula tanta historia que ningún viaje alcanza para verla toda, pero con la guía correcta y los accesos adecuados, cada hora que le dediques va a valer por diez.
Coliseo, Foro Romano y Palatino
El Coliseo es uno de esos lugares donde la foto nunca hace justicia a la realidad. Pararse en la arena donde 50.000 romanos se sentaban a ver los juegos, caminar por los corredores subterráneos donde esperaban los gladiadores, es una experiencia que te deja marcado. Después, el Foro Romano y el Palatino.
- Acceso sin fila al Coliseo, Foro y Palatino
- Opción de acceso a la arena y los hipogeos subterráneos
- Guía arqueólogo especializado en historia romana
- Contexto histórico completo: República, Imperio y caída
Museos Vaticanos y Capilla Sixtina
Los Museos Vaticanos tienen 54 galerías y 20.000 obras. Con nuestra excursión, entrás directo, saltás las colas que pueden superar las dos horas, y tu guía va seleccionando lo que vale la pena para llegar a la Capilla Sixtina preparado.
- Entrada prioritaria con reserva anticipada garantizada
- Recorrido por las Salas de Rafael y las Galerías Papales
- Capilla Sixtina con explicación detallada del techo de Miguel Ángel
- Visita a la Basílica de San Pedro incluida
Roma clásica a pie: Trastevere y Piazza Navona
Trastevere es el barrio donde Roma vive de verdad. Desde ahí, cruzás el río hacia el centro histórico y llegás a Piazza Navona, donde Bernini dejó su fuente más monumental. Esta excursión a pie es Roma sin filtros.
- Trastevere: el barrio más auténtico de Roma
- Piazza Navona y la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini
- Campo de' Fiori y su mercado matutino
- Degustación de gelato artesanal en heladería histórica
Tour nocturno: Fontana di Trevi y el Panteón
Roma de noche es una ciudad completamente distinta. La Fontana di Trevi de noche es uno de esos espectáculos que no olvidás más. El Panteón, con su óculo abierto al cielo nocturno. Una Roma que la mayoría de los turistas nunca llega a ver.
- Fontana di Trevi sin las multitudes del día
- Panteón de noche y su cúpula de 1.900 años
- Piazza della Rotonda y sus cafés históricos
- Aperitivo romano incluido en la ruta
Excursión a Orvieto y Civita di Bagnoregio
Civita di Bagnoregio es conocida como "el pueblo que se muere". Se llega por un puente peatonal que da vértigo. Orvieto, a pocos kilómetros, tiene una catedral del siglo XIV con fachada de mosaicos que es una de las más bellas de Italia.
- Civita di Bagnoregio: el pueblo más singular de Italia
- Catedral de Orvieto y sus frescos del Juicio Final
- Vinos de Orvieto con denominación de origen
- Paisajes de la Umbría sin turistas masivos
Salerno, Amalfi, Positano
Después de esta incursión ya estaba lista para partir a mi siguiente aventura, la costa Amalfitana. Si de paisajes de película e irreales se habla, estos destinos serían los adecuados. Salí temprano en la mañana desde la estación Termini hacia Salerno en el tren Intercity, que si bien duraba más el recorrido, era el más económico.
Aproveché el viaje en tren para relajar, leer y disfrutar del paisaje. Salerno tiene una vibra de ciudad elegante, con muchas tiendas boutique — no es el destino más económico de la zona, pero tiene su encanto. Dejé mis cosas en un Airbnb bien céntrico que había reservado.
Salí a caminar, descubrí un buen lugar para tomar un Aperol Spritz y encontré un barcito cercano a una plaza como para ponerme en modo últimos días de playa.
Terminé conociendo a unos hermanos holandeses en el bar, con quienes salimos a hacer una ronda de bares con buenas puntuaciones en Trip Advisor y luego fuimos a cenar. Fue una de las noches más divertidas que pasé, y hasta terminamos yendo a una discoteca para ver cómo era la noche italiana.
Cómo llegar a Amalfi
Al día siguiente me preparé temprano para poder llegar a Amalfi. Es necesario tomar la línea de autobuses Sita Sud; lo ideal es tomarlo desde la estación de Salerno, ya que si lo tomás de otras paradas lo más probable es que no se detenga, porque todos suben en la estación y se llena fácilmente — yo fui los primeros días de junio y me sucedió.
Los tickets se compran en las tabaquerías, como las llaman ahí, y cuestan unos 2 euros por tramo — más barato que el ferry, aunque este último es más directo y rápido. Eso sí, el bus recorre curvas muy cerradas por calles angostas: si te gusta la adrenalina, es parte de la experiencia.
A medida que avanza el recorrido, y si vas atento al paisaje por la ventanilla, vas a ir pasando por Vietri sul Mare, Cetara, Maiori, Minori, Amalfi y Positano — cada parada mejor que la anterior.
Si querés visitar Ravello, bajate un poco antes de llegar a Amalfi y tomá otro bus: no todos los que salen desde la terminal van hacia allá, y el sistema es bastante confuso si no manejás el idioma. Si el bus sale lleno (pasa seguido en temporada alta), la alternativa más simple es volver por ferry a donde estés alojado.
Amalfi y sus limones
Amalfi tiene su catedral de San Andrés Apóstol en la plaza del Duomo, muy cerca de la terminal de bus. Conmueve ver la magnificencia de su arquitectura al subir las escalinatas: es neorrománica, con fuertes influencias neogóticas y árabe-normandas, y data del siglo XIX. El interior es igual de hermoso, con detalles tallados y dorados, grandes lienzos que narran escenas religiosas, y techos de madera pintada que hacen imposible no mirar hacia arriba.
Al salir y caminar por las callecitas de Amalfi vas a ver puestos que venden limones cortados al medio rellenos de helado de limón, y tiendas enteras dedicadas a este cítrico —desde licores hasta perfumes— que en esta región es protagonista absoluto.
Positano, la postal que ya conocías
Para ir a Positano de una manera más rápida y efectiva lo ideal es en ferry: las navieras como Travelmar y Positano Jet son las más habituales para este trayecto directo.
Positano es tal cual se ve en las fotos y videos: calles empinadas, llenas de escaleras, para admirar desde lo alto la inmensa belleza del paisaje y la arquitectura escalonada y colorida. Llegué, comí algo frente al mar, y me tomé un rato largo solo para mirar.
La playa, debo decirles, tiene piedras, como en casi toda la costa amalfitana, pero igualmente para un par de chapuzones sirve. Después podés ir a recostarte a tomar sol y escuchar música italiana disfrutando un tiramisú… plan 100% recomendable.
Sorrento y Pompeya, si te sobra un día
Si tenés tiempo, vale la pena sumar una excursión a Sorrento, aunque queda bastante lejos tanto de Amalfi como de Positano. Calculá bien los horarios de los barcos: si perdés el último regreso, la única forma de volver es conectando por tren, un trayecto mucho más largo e incómodo que planificar mal sobre la hora.
Y una parada que no me quiero olvidar de recomendar es Pompeya, la ciudad romana que quedó sepultada bajo cenizas volcánicas tras la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Caminar entre sus calles, casas y comercios conservados casi intactos es de esas experiencias que cambian cómo entendés la historia — nada de lo que leas antes te prepara para verlo con tus propios ojos. Se visita en una excursión de medio día desde Salerno o Nápoles, y recomiendo ir con guía para entender bien el contexto de lo que estás viendo.
Este es un viaje del que no te vas a arrepentir de hacer, y te llevarás muchas experiencias, así como recuerdos para toda la vida, de un país rico en buena comida, gente muy cálida, lugares inolvidables y, quién sabe, también puedas encontrar el amor.
Datos prácticos · Costa Amalfitana
- Cómo llegarTren a Salerno y desde ahí bus Sita Sud o ferry a cada pueblo
- Días recomendados3 a 4 días para Amalfi, Positano, Ravello y una escapada a Capri
- Mejor épocaMayo–junio o septiembre; evitar agosto, muy saturado de turistas
- ImperdiblePositano, Amalfi, Ravello, y si el tiempo alcanza, la isla de Capri
La Costiera Amalfitana: el sur de Italia en estado puro
Hay lugares en el mundo que superan cualquier expectativa. La Costa Amalfitana es uno de ellos. Acantilados de vértigo que caen directo al Mediterráneo, pueblos de colores que desafían la gravedad, el aroma del limón en el aire y un mar tan azul que parece pintado. Patrimonio de la Humanidad desde 1997, esta franja de costa es también la puerta de entrada a Nápoles, Pompeya y Capri. Aquí cada excursión es un cuadro en movimiento.
Positano, Amalfi y Ravello en barco
Ver la costa desde el mar es verla como se merece. Positano con sus casas de colores en cascada hasta el agua, Amalfi con su catedral árabe-normanda y Ravello, suspendida en lo alto con jardines que miran al horizonte y una villa donde Wagner compuso parte de Parsifal.
- Navegación privada por el tramo más espectacular de la costa
- Paradas en Positano, Amalfi y Ravello
- Posibilidad de nadar en calas de acceso exclusivo
- Guía en español durante todo el recorrido
Isla de Capri y la Gruta Azul
Capri es la isla que los emperadores romanos eligieron para vivir. La Gruta Azul es un fenómeno natural que te deja en silencio: una cueva marina donde el agua filtrada por la luz del sol se vuelve un azul fosforescente. En tierra, los Faraglioni, la postal más icónica del Mediterráneo.
- Travesía en barco desde la Costa Amalfitana
- Entrada a la Gruta Azul en barca tradicional
- Tiempo libre en Capri y la Piazzetta
- Vistas a los Faraglioni y los jardines de Augusto
Pompeya y Herculano
En el año 79 d.C. el Vesubio sepultó dos ciudades romanas bajo metros de ceniza. Caminar por Pompeya con un guía experto es como hacer un viaje en el tiempo. Herculano, menos visitada y mejor conservada, muestra mosaicos y maderas originales del siglo I.
- Pompeya con guía arqueólogo especializado
- Herculano: la ciudad más completa y menos turística
- Acceso a zonas especiales no habilitadas al público general
- Contexto histórico del Vesubio y el mundo romano
Nápoles gastronómica y Spaccanapoli
Nápoles es ruidosa, intensa, caótica y absolutamente fascinante. Es la ciudad que inventó la pizza margherita y el café espresso como ritual de vida. Spaccanapoli es la calle que literalmente parte la ciudad en dos.
- Recorrido por Spaccanapoli y el centro histórico
- Pizza en una pizzería centenaria napolitana
- Degustación de café, sfogliatelle y dulces locales
- Visita a la Capella Sansevero y el Cristo Velato
Lo que aprendí viajando 25 días por Italia
Mejor época
Mayo y junio son ideales: clima perfecto, sin el calor extremo de agosto y con menos turistas que en temporada alta. Evitá agosto si podés, especialmente en la Costa Amalfitana.
Trenes
Usá la app Omio para planificar conexiones. Los Intercity son más lentos pero mucho más baratos que los Frecciarossa. Para la Costa Amalfitana llegás hasta Salerno en tren y de ahí tomás el bus Sita Sud (comprá el ticket en una tabaquería, 2€ por tramo).
Reservas anticipadas imprescindibles
Coliseo (especialmente la arena de gladiadores), Última Cena de Da Vinci en Milán (con meses de anticipación), Museos Vaticanos y la Galería Uffizi. Siempre comprá desde la web oficial — es más barato y evitás intermediarios.
Equipaje
Si hacés muchos cambios de ciudad como yo, viajá solo con mochila y carry-on. Los trenes italianos tienen espacio limitado y en la Costa Amalfitana vas a subir y bajar escaleras constantemente.
Comida y propinas
Los italianos cenan tarde pero no tan tarde como pensás: a partir de las 20hs. Después de las 21hs muchos lugares ya cerraron la cocina. La propina no es obligatoria pero se aprecia. Evitá los restaurantes con fotos en el menú y carta en varios idiomas justo al lado de los monumentos.
Presupuesto
Cambiá euros antes de salir de Argentina — los cambios en aeropuertos italianos tienen comisiones altas. Llevá algo de efectivo para buses, mercados y pequeños negocios que no aceptan tarjeta.
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Créditos fotográficos
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